Skindheads ecuatorianos y antifascistas se atacan por diferencias ideológicas

miércoles, 26 de mayo de 2010

Tras la muerte de Abraham Chimborazo Macas, un joven de 24 años y miembro del grupo neonazi en Ecuador, la sociedad ecuatoriana conoce y se interesa sobre la filosofía del grupo skinheads y el grupo antagónico: antifascistas.

El grupo skinheads (cabeza rapada) nació en el Ecuador en los años 90’s. Con pocos seguidores, en esa época, el grupo siguió la filosofía de Adolfo Hitler instaurada en Alemania: racismo y limpieza social. Sus opositores, conformados en la Brigada Antifascista se reunieron hace cuatro años, tras la fuerte agresión a la periodista Cora Cadena en los exteriores de Radio La Luna. El nacimiento de la Brigada se fundamenta en el rechazo de los ideales del los skinheads.

En el país existen 23 denuncias entre los skinheads y los antifascistas. El 17 de mayo del 2010 Chimborazo murió por puñaladas en el pecho. Los miembros del grupo neonazi aseguran que el agresor es Álvaro Paredes, integrante de la Brigada antifascista. Según la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), estos grupos se enfrentan injustificadamente por “diferencias ideológicas”.

Por su parte, Fernando Piedra, ciudadano ecuatoriano afirma estar preocupado por las agresiones. Además sostiene que la Policía no hace caso a las muertes y a las amenazas de ambos grupos. La muerte de Chimborazo causó la reacción de los skinheads, el mismo día de la muerte del integrante y líder del grupo, su hermano e integrantes de la organización amenazaron frente a los medios de comunicación a Paredes y a la Brigada antifascista.

Según Paredes, la muerte de Chimborazo fue “por defensa propia”. Por medio de videos y declaraciones, el joven de 20 años asegura responsabilizarse de la muerte de Chimborazo.

El Ministro de Gobierno del Ecuador, Gustavo Jalkh solicitó investigar y tomar medidas urgentes a la Policía Nacional y a la Fiscalía del Estado. Miembros del cuerpo policial afirmaron que los ataques y agresiones entre los skindheads y sus rivales se efectúan desde el 2001.

La Rana Sabia encanta a niños y adultos

martes, 25 de mayo de 2010

Tras pasar veinte minutos por la vía Ílalo en el Valle de los Chillos y curvar en varias direcciones se encuentra una puerta de metal negra, un camino empedrado y un letrero que dice: “Este Oficio si me gusta”. De esta manera, Claudia Monsalve y Fernando Montalvo, fundadores de la Rana Sabia en la Merced, dan la bienvenida a niños y adultos para disfrutar de una obra de títeres de aproximadamente 35 minutos.

La casa de la Rana Sabia, donde viven Claudia y Fernando, da vida a un sin número de personajes y voces que cuentan maravillosas historias infantiles y educativas. Claudia y Fernando, apasionados por el trabajo social, hacen títeres desde 1971; ellos personifican los muñecos de diferentes tamaños y colores. “Los muñecos son creados para reflejar la intensidad de la vida y para caracterizar a nuestro país”, afirmó Claudia.

La Rana Sabia ha recibido reconocimientos de Colombia, México, Costa Rica, Brasil, Argentina, España, entre otros. Claudia y Fernando han formado a artistas, maestros y promotores del arte en todo el mundo. De esta manera, la Rana Sabia ha participado en proyectos con UNICEF, Ministerio de Educación, Muchacho del Programa Trabajador en Ecuador, entre otros.

Con cien años de construcción, la casa que recibe alrededor de treinta personas los fines de semana, tiene dos pisos. En el primero, está la entrada, donde los visitantes hacen fila para ingresar al titiriteatro y presenciar la obra. En el segundo piso, se encuentra una bodega donde los dueños guardan a los títeres de tres metros aproximadamente.

La donación sugerida para el ingreso es de cuatro dólares, en medio de la obra los niños y pueden interactuar con los títeres. “El objetivo no sólo es entretener, consideramos importante la formación educativa de los pequeños”, señaló Fernando.

A las 12:20 de la mañana del sábado, niños y adultos juegan en el extenso patio verde de la casa. Junto a sus padres, amigos y familiares esperan la llamada de Fernando para dar inicio a la obra. Andrés Pérez, un niño de ocho años afirmó que es la primera vez que visita el lugar. “Mis primos me hablaron mucho sobre los títeres”, señaló el pequeño.

“La obra va a comenzar”, grito Fernando desde el balcón de la casa. Los niños se apresuraron a la entrada. Después de unos minutos ingresaron, detenidamente se acomodaron en los asientos y esperaron la salida de los títeres. Entre risas, diálogos y comentarios la obra terminó. Los visitantes salieron del titiriteatro y corrieron hacia un costado de la casa a una pequeña covacha donde se vendía comida típica. A la 13:00 de la tarde, grandes y chicos comentan de la obra, de la Rana Sabia y de los mil títeres que hay en el lugar.